sábado, 9 de junio de 2012

Kuala Lumpur (KL)


Esta entrada comienza en el aeropuerto de Bali. Coger el vuelo más barato implica muchas veces salidas muy tempranas por la mañana, así que de nuevo decidimos pasar la noche en el aeropuerto. Pero esta vez ni siquiera había donde sentarse, por lo que tocó aposentar nuestro trasero en el suelo y esperar a que la noche pasase cuanto antes. Sin embargo, se nos hizo eterna. Dos horas antes del embarque pasamos por el control de seguridad y por inmigración. ¡Sorpresa! Tuvimos que pagar veinte dólares cada uno en concepto de alguna tasa, que no llegamos a saber muy bien de qué se trataba. Con la mente demasiado espesa y una funcionaria bastante borde, lo único que nos quedó por hacer fue pagar. Menos mal que tenemos algunos dólares reservados para eventualidades como ésta. 

 

En poco más de tres horas estábamos en el aeropuerto de Kuala Lumpur. Desde el aire, poco antes de aterrizar lo único que se veía eran vastas extensiones de cultivo de palma de aceite salpicadas de pequeñas poblaciones.

Ya estamos en Malasia. El visado es de tres meses y no tuvimos que pagar por él ni un sólo ringgit, que, por cierto, es la moneda oficial del país. Caminando unos metros por el aeropuerto nos encontramos la Oficina de Turismo, donde nos dieron un par de buenos mapas y nos explicaron qué autobús nos llevaba hasta la ciudad, situada a setenta y cinco kilómetros. En una hora estábamos en KL Sentral, una estación gigante de la que parten trenes y autobuses a cualquier punto de la ciudad. Cogimos un tren que nos llevó a Chinatown, que es donde están la mayor parte de hoteles económicos. Y en menos de nada, ya estábamos instalados. Hay que decir que el alojamiento, comparando calidad y precio, es peor que en otros lugares que hemos visitado.

Nos lanzamos a explorar la capital de Malasia que ha sabido mantener un buen equilibrio entre lo antiguo y lo moderno. Ésto se refleja en la arquitectura de sus edificios y hace que sea una ciudad muy fotogénica. Aunque, dicho sea de paso, hay obras de construcción por todas partes.

 





Visitamos las Torres Petronas, que entre 1998 y 2003 fueron el edificio más alto del mundo y que reciben su nombre de la Compañía de Petróleo y Gas de Malasia. Nuestra intención era ver el atardecer, pero una repentina tormenta nos chafó los planes, aunque nos ofreció un espectáculo de rayos cayendo sobre la ciudad. 


KL es muy cómoda y sencilla de visitar. El viajero comprobará que sus habitantes son gente tremendamente amigable y siempre dispuesta a ayudar. Todas las atracciones turísticas son accesibles en transporte público, muy barato, cómodo y rápido. Nos llamó la atención, que en los trenes hay vagones únicamente para mujeres.
Así que en la semana que pasamos aquí, dimos una vuelta por la Plaza Merdeka o Plaza de la Independencia. Paseamos por varios parques, como el Jardín Botánico de Perdana o el parque que rodea al Lago Titiwangsa. En este lugar, el skyline de Kuala Lumpur se ve reflejado en su superficie. Además ese día había un concurso de pesca y los locales que participaban en él eran bastante cachondos y alguna que otra risa echamos. 


Nos acercamos a Little India, llena de tiendas de saris y música de Bollywood a todo volumen. Vimos el antiguo Palacio Real, Istana Negara, aunque no nos pareció que valía mucho la pena. Nos fuimos de compras al distrito de Bukit Bintang, donde había tantos centros comerciales y tan grandes como no habíamos visto hasta el momento. En uno de ellos, dedicado únicamente a tecnología, pudimos observar la fiebre consumista en su máxima expresión. Literalmente no se podía ni caminar.


En Chow Kit vimos la otra cara de KL: calles llenas de basura, edificios a punto de caer y mucha gente tirada en la calle. 


Como estábamos alojados en Chinatown, por las noches solíamos dar una vuelta por Petaling Street, llena de restaurantes en los cuales locales y turistas disfrutan por igual la comida. El Mercado Central, situado por esta zona, se convirtió en una referencia gastronómica para nosotros. Y seamos sinceros, un menú completo en el McDonald's por euro y medio, nos sacó de la monotonía de los noodles y del arroz.



 

Y así se han pasado los días en Kuala Lumpur, una ciudad moderna y en la que todo es fácil. Aquí viven en armonía, asiáticos de muy diversos países, tales como China, Pakistan, India etc...y  también occidentales. Cada cual con su religión y su cultura, lo que hace que la visita sea muy enriquecedora. Definitivamente KL nos ha gustado. 


5 comentarios:

Xabier Mendizabal dijo...

Menudos contrates en ese país. Las Petronas por un lado, y las calles llenas de basura por el otro. Como en Venecia cuando estuvimos nosotros: lo más visitado, implacable, y los barrios del extrarradio, con las fachadas desconchadas.
Por cierto, ya os habreis enterado: Inyección (hablando en plata, RESCATE) de unos 100.000 millones de euros para la banca de España. Bonito panorama negro el que se prepara.
En fin, seguid disfrutando lo que podais. No sabeis la envidia que me dais. Un abrazo.

Xabi Mendizabal.

Xabier Mendizabal dijo...

Pero bueno...¿Nadie se anima a escribir aquí?. Un libro abierto, donde estan colgadas un montón de fotos y vivencias. Una pareja viajera, que nos cuenta con todo lujo de detalles lo que es el cogerse una mochila y echarse el mundo a las espaldas. Un blog que se va haciendo grande, muy grande. Y bello, y exótico, y vivencial y...Escribid, sacar lo que llevais dentro. Leer está bien, pero igual de bien o mejor es para mí el plasmar en la escritura lo que bulle en mi cerebro. Venga, animaros, quitar las telarañas de las teclas del ordenata y darles un alegrón a esta pareja tan valiente, que por su cuenta y riesgo estan dándonos a conocer lo que se cuece allende nuestro mundo "conocido". Si el viaje fuera estar preñado, a estas alturas ya estarían a punto de parir (el día 15, si no me equivoco llevan ya nueve meses fuera de aquí). Vamos, pareja, que estais a punto de "parir" viencias y aventurillas varias. Cuando volvais, la "criatura" viajera ya tendrá tres meses, y vendrá con la guía del "trotamundos"debajo del brazo. Buena "parida" y buena suerte, que pronto nos vemos (cuento con ello), y además, en una buena mesa y con una cenita llena de charlas ricas en aventuras (en vuestra casa, en la nuestra o en cualquier lugar), da lo mismo. Eso sí, sin comer "bicharracos" raros. Ondo segi. Hurrengo arte.

Xabi Mendizabal.

Xabier Mendizabal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Xabier Mendizabal dijo...

Lo de BICHARRACO va por Jon (Silvia, por hoy te libras).

Camila dijo...

Muchas veces uno piensa que cuando elige un vuelo barato va a tener un mal horario y no siempre es así. Por lo menos no fue mi caso. El hecho de que sea bajo costo tiene que ver con otras cosas en las que la aerolínea logra sacar algunos lujos que mucho no important cuando los vuelos son cortos y con eso ya logra hacer la diferenciañ Por experiencia propia, todas las veces que compré pasajes baratos pude siempre elegir horario... Por ahí depende de la aerolínea!